Respuestas sobre la Biblia



¿Como recibir respuestas a preguntas sobre la Biblia?

Ya que la Biblia es Palabra de Dios, el único autorizado para responderte es Dios mismo, y Él responde mediante la Biblia. No que lo haga milagrosamente, sino por medio de que la leas* y disciernas.

Cuanto más la leas, más la discernirás, más cabos atarás y más respuestas encontrarás. Todo está allí. Cuanto menos lees, menos disciernes, menos cabos atas y menos respuestas encuentras (entendiéndose por "lectura" a la comprensión e interpretación de un texto, no solo mediante el sentido de la vista, sino del tacto, del oído o de cualquier medio disponible).

En este blog solo ofrecemos comentarios y artículos originales basados en la Biblia. Pero no son más que una guía a los textos de la Biblia que creemos que están relacionados con las preguntas e inquietudes más comunes.

Dicho de otro modo, no consideramos haber recibido ninguna inspiración divina mi ninguna ayuda especial del espíritu santo. La Biblia no necesita la ayuda de nadie, tampoco persona alguna puede impedir que se difunda y ponga por sí misma al descubierto los engaños del Diablo. 

Pero para recibir una respuesta, es natural que tengas en cada caso el contexto correcto. Nunca uno se aventura a llegar a su destino en una zona desconocida y extensa sin mirar un plano, pedir orientación o detenerse a evaluar si va bien, ¿correcto? Seguramente primero te comunicas con quien te está esperando y entonces emprendes la marcha.

Ocurre algo similar. Primero te comunicas en privado, en oración, directamente con Dios, el Creador del universo, en el nombre de Jesucristo. (Jn 14:13-14; 16:24) 

Muchos se han preguntado: "¿Para qué comunicarnos con el Padre 'en el nombre de Jesús' si Jesús es el Padre?". La razón es que él mismo dijo a sus discípulos que lo hicieran así, que oraran al Padre en su nombre. Ningún lector de la Biblia inventó esa disposición. (Hechos de Apóstoles 2:38; Filipenses 2:10-11; Colosenses 3:17)

Entonces, si la persona sigue las instrucciones de la Biblia, el espíritu o poder del Padre actuará guiándola, poco a poco, a los pasajes de las Escrituras que la ayudarán a encontrar las respuestas a sus preguntas. Es un asunto privado entre Él y sus lectores. (Génesis 40:8; Proverbios 1:1-2; Mateo 6:6-8; 2 Pedro 1:20-21; Romanos 8:26-27)

Sin embargo, una salvedad que te ahorrará muchos malentendidos es esta: Hay información reservada que solo podrás encontrar en la medida del interés sincero que le pongas, en la medida que Dios te permita saberlo y en la medida que preguntes con sinceridad, prudencia y respeto. 

Decimos esto porque en todas las cosas existen limitaciones que a veces nos dificultan la consecución del objetivo. Una de esas dificultades es nuestra incompetencia en comparación con Dios, y otra, la incompetencia de los otros. También existen limitaciones materiales, físicas y técnicas, que pudieran impedirnos el acceso a una Biblia, como pudiera ser el confinamiento, la persecución o cualquier forma de aislamiento.

No obstante, ninguna soledad ni obstáculo puede impedir el acceso espiritual a una comunicación con el Creador, porque Dios no está al servicio de nadie, y solo tienen acceso a su presencia quienes lo hacen respetuosamente. (Salmo 31:5; Isaías 26:9; Juan 4:24; 14:26)

Por supuesto, no sería prudente, respetuoso ni edificante preguntar cosas que denoten un interés egoísta o una simple curiosidad que no llevaría a una respuesta que serviera para edificarte en sentido espiritual, porque no encontrarás la respuesta, o la respuesta no te va a satisfacer. 

La Biblia muestra casos en los que ciertas personas no recibieron las respuestas que buscaban, ya sea porque no era el tiempo o porque no tenían derecho a saberlo, o porque no desarrollaron suficiente capacidad para entender. Por ejemplo, tal vez puedas saltarte los niveles en un centro educativo, pero ¿entenderías todo?

Las Escrituras ambién mencionan casos extremos de desobediencia. ¿Respondería Dios las oraciones de una persona desafiante? La mala actitud nunca ha favorecido la comunicación en ninguna parte. (Lucas 23:8-9; Marcos 10:21-22, 35-40; Hechos de Apóstoles 8:18-20; Proverbios 1:28)

Eso se puede comparar con un teléfono malogrado. No culpamos a la compañía de teléfonos, porque no es su culpa. El problema es el teléfono. O lo reparamos o conseguimos uno nuevo. Igualmente, o nos arrepentimos y arreglamos los asuntos con Dios, o la comunicación nunca se restablecerá. Él exige que hagamos nuestra parte. (Proverbios 1:33)

Claro, también reconoceremos que, aunque es cierto que podremos encontrar respuestas a asuntos difíciles, incluso profundos, la humildad nos mueve a aceptar que habrá asuntos que no se nos permitirá saber porque no son de nuestra incumbencia. (Génesis 40:8; Deuteronomio 29:29; Hechos de Apóstoles 1:6-7)

Tampoco se trata de abrir la Biblia y suponer que el primer texto que uno lea será la respuesta de Dios. Esa no es una manera respetuosa, sensata ni objetiva de hallar respuestas. Más bien, procuraremos averiguar, investigar y aprender de manera personal, consciente y libre de presiones. No se trata de adivinar, sino de buscar la guía correcta. (Colosenses 3:10)

Por supuesto, no significa que no necesitemos ayuda. Debemos tratar de comprender lo que Dios quiso decir en cada caso. Intentemos averiguar qué se proponía cuando inspiró al escritor. Así nos familiaricemos con su manera de proceder en general. 

El registro de Hechos de los Apóstoles (cap.15) indica que en el primer siglo los apóstoles tenían un centro de coordinación en Jerusalén. Los discípulos no andaban por ahí desparramados procediendo a su buen entender. 

A pesar de la persecución y las limitaciones tecnológicas, estaban muy sincronizados, como se puede comprobar en las epístolas apostólicas. Cuando preguntaron al apóstol Pablo acerca de una controversia, no se disparó por su cuenta haciendo interpretaciones caprichosas. (2 Pedro 1:20)

Presentó su inquietud a esos hermanos, y ellos se reunieron, analizaron el asunto bajo oración y llegaron a un discernimiento unánime, lo pusieron por escrito y entonces enviaron la respuesta a todas las iglesias. Fue una labor evidentemente coordinada por el espíritu de Dios. (Hechos de Apóstoles cap.15)

Eso significa, por decirlo figuradamente, que siempre procuraban una sincronía con el cielo, sintonizar la misma frecuencia de Dios mediante analizar las Santas Escrituras para obtener el enfoque correcto. Eso fue lo que Jesús dio a entender al apóstol Pedro y a todos los discípulos. No debían obrar caprichosamente. "Todo lo que ates en la tierra debe quedar atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra debe quedar desatado en el cielo". (Mateo 16:19) 

En otras palabras, Pedro, y por extensión todos los hermanos, debían tomar decisiones coordinadas, basándose en las Escrituras, es decir, armonizar con los principios divinos. Todo debía encajar o cuadrar lo mejor posible con dichos principios.

Jesús también dijo: "Si dos de ustedes en la tierra concuerdan sobre cualquier cosa que pidan, les será concedida por mi Padre". (Mateo 18:19) Debían concordar en la solicitud. Los discípulos debían llegar a decisiones unánimes basadas en las Santas Escrituras. No significaba pedir cualquier cosa sin tener en cuenta la voluntad de Dios. Por eso era tan importante que leyeran y estudiaran la Biblia.

Entonces ¿por qué los judios estudiosos de las Escrituras no identificaron al Mesías? Porque dieron más importancia a la tradición, a la cultura, al estereotipo, al paradigma, a la superstición, al temor, a la ambición de poder, al qué  dirán, y no a los principios de las Escrituras. Su corazón se había vuelto insensible a la verdad, tal como había ya había ocurrido en el pasado. (Mateo 13:10-17; Marcos 7:5-8; Juan 11:48-53)

El apóstol Juan lo explicó así: "Tenemos confianza de acercarnos a Dios y que, si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye." (1 Juan 5:14) Es decir, los discípulos debían pedir solo cosas que estuvieran de acuerdo con la voluntad del Padre, de lo contrario, él no escucharía. Ese era un requisito fundamental.


Igualmente, tal como los dientes de las ruedas de un engranaje deben coincidir perfectamente para funcionar eficientemente, tu entendimiento de las Santas Escrituras debe ir ajustándose de modo que no exista contradicción, fricción, roce ni confusión con la voluntad de Dios, vale decir, con los principios bíblicos.

La coordinación fue una de las grandes lecciones que comunicó Ezequiel al hablar de su visión sobre el vehículo de Dios. Se trataba de un carro celestial que se movía a velocidades vertiginosas, haciendo movimientos exactos e impresionantes gracias a ruedas que estaban perfectamente coordinadas entre sí gracias al espíritu de Dios. (Ezequiel 1:16-21)

Si hubiera confusión o contradicción en tu entendimiento de algún pasaje o tema de la Biblia, tómalo como una indicación de falta de conocimiento o sincronía. Es todo. No te desalienta. Debes seguir atando cabos hasta dar con la respuesta correcta a fin de que tu entendimiento fluya mejor. (Mateo 13 :12) No descartes nada que pueda ayudarte a tener un conocimiento más exacto del propósito de Dios.

Eso es importante porque el entendimiento correcto siempre fluye y pasa al siguiente nivel de una manera agradable. Al no haber contradicción, uno se acerca más a Dios. Porque Él nunca se contradice ni tiene la intención de confundirte, sino todo lo contrario. (Proverbios 2:6-7; Santiago 1:17)

Si no te has familiarizado con el contexto y no sabes cómo hallar cierta información pertinente, no será un buen método creer que la suerte, la casualidad o la espontaneidad, además de una mal supuesta guía del espíritu santo, sea una ayuda confiable. Un amigo o consejero desinformado, mal informado, dogmático o celoso por las tradiciones no será un buen punto de apoyo. Podrías perderte en un laberinto de agnotología interminable.

Si no conoces bien a una persona, no puedes ponerte en su lugar ni pensar como ella. Es imposible. Porque no la conoces. Pero si  llegas a conocerla bien, entonces puedes entender cómo se siente, por qué hace lo que hace y por qué piensa como piensa. Lo mismo aplica al conocimiento de Dios.

Para entender a Dios y sentirlo como un Padre, uno tiene que empezar por leer su Palabra la Biblia, habituarse a pasar más tiempo con Él mediante la lectura de la Biblia. Moisés dijo en oración: "Si me ves con buenos ojos, dime qué quieres que haga. Así sabré que en verdad estoy contando con tu favor." (Éxodo 33:13) .

Jesús recalcó esa necesidad cuando dijo: "¿Conque ustedes me conocen y saben de dónde soy? Sin embargo, yo no vine por mi propia cuenta; pero el que me envió dice la verdad. Ustedes no lo conocen, pero yo lo conozco, porque vengo de él y es él quien me envió." (Juan 7:28-29) "Yo soy el Pastor excelente. Conozco bien a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí. Tal como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre, yo entrego mi vida por las ovejas." (Juan 10:14-15)

Por ejemplo, si te extraviaras en medio de la selva y se desatara una lluvia, ¿preferirías tomar decisiones confiando en la casualidad? ¿O en conocimientos bien fundamentados en técnicas de supervivencia? La respuesta sensata es obvia. Confiar en la suerte no sería la mejor decisión. Estarías en manos de la casualidad

En asuntos espirituales ocurre exactamente lo mismo, sobre todo en vista de las claras advertencias de Jesucristo en Mateo 24:4-5, que dice: “Tengan cuidado de que nadie los engañe. Porque vendrán muchos que, valiéndose de mi nombre, dirán: 'Yo soy el Cristo', y engañarán a muchos". Se refería a tener cuidado con la agnotología.

¿Engañarán a muchos? ¿A quiénes? Por ejemplo, a quienes piden dinero a cambio de ofrecer una supuesta ayuda de Dios. ¿Cómo reaccionarías si alguna vez hubieses leído y meditado en el pasaje de Apocalipsis 22:17, que dice: "El que quiera, tome gratis del agua de la vida"; o si hubieras leído las instrucciones de Jesús en Mateo 10:8, que dice: "Lo que ustedes recibieron gratis, denlo gratis"? ¿Acaso no te hubieras preguntado: '¿Cuánto cobró Jesús o cuánto cobraron sus apóstoles? Hubieras respondido: "¡Nada!".

Por otro lado, algunos dicen: "Yo simplemente abro la Biblia y, donde caigan mis ojos, eso es lo que Dios quiere decirme. Entonces reflexiono en cuanto a ello y siento una paz increíble". ¿Será esa una forma recomendable de leer la Biblia?

Eso se conoce como Bibliomancia. Pero ¿qué pasaría si el lector diera con un pasaje que estuviera fuera de contexto? Podría desorientarse mucho y formarse un concepto errado acerca de Dios y de la manera como Él se comunica con la humanidad.

Si uno estuviera triste, y casualmente abriera el pasaje donde dice: 'Eres un infeliz, miserable, pobre, ciego y desnudo', ¿cómo se sentiría? ¡Peor! (Apocalipsis 3:17) En tal caso uno necesitaría consuelo, no una dura reprensión. ¿No hubiera sido mejor que hallara el texto que dice: "el Padre te tiene cariño"? (Juan 16:27) La Biblia dice que Dios es amor, y un padre amoroso nunca aplastaría a alguien que ya estuviera sintiéndose aplastado.

Si analizas el primer texto (Apocalipsis 3:17), está dirigido a una persona orgullosa, que alza mucho la nariz y no quiere reconocer que debe modificar su punto de vista materialista. En cambio, el segundo texto (Juan 16:27) se dirige a alguien que está esforzándose por hacer la voluntad de Dios y necesita recordar que Dios le tiene mucho cariño.

Son dos contextos completamente opuestos, dirigidos a personas totalmente diferentes. La Bibliomancia, que se basa en la casualidad o suerte, no ayuda en ese sentido. ¡Podría extraviar al lector! Además, la Biblia advierte que Dios desaprueba la adivinación de esa clase. (Deuteronomio 18:9-13; Hechos de Apóstoles 16:16)

Un malentendido que suelen presentar los ateos es que 'el Dios del Antiguo Testamento se muestra a sí mismo como un Dios cruel y vengativo, pero en el Nuevo Testamento se muestra como uno cariñoso y abordable'. ¿Sabrías explicarle por qué Dios no cambia y que solo se trata de un malentendido? (Isaías 41:4)

¿Conoce esa persona los detalles relacionados con pasajes que supuestamente dan a entender que Dios es cruel o vengativo? ¿Los conoces tú? ¿Conoce esa persona la Biblia hasta el punto de poder decir a qué pasajes, específicamente, se refiere? ¿Los conoces tú? ¿Conoce cómo eran los enemigos de Israel? ¿Sabe cuán despiadados eran y cuán abusivos eran en comparación? ¿Lo sabías tú? 

Ellos tenían pueblos vecinos que degollaban sin compasión a cualquiera que se opusiera a sus costumbres, y hasta eran capaces de rajar el vientre de las mujeres embarazadas de sus enemgos, y sentíam placer de hacerlo en el nombre de su dios. Hasta quemaban a sus niños en el fuego como un ritual divino. ¿Acaso fue injusto permitirles que se defendieran? ¿Fue injusto que Dios los ayudara? (Jueces 4:3; 6:1-6)

Otro malentendido muy común, que desviaría al lector casual de una respuesta correcta, es el que resulta de sacar de contexto una cita de la Biblia. Por ejemplo, aunque la Biblia contiene principios que son valiosos en cualquier época, no por gusto es específica cuando dirige sus mensajes.

Si leemos que la carta de Pablo "A los Gálatas" comienza con estas palabras: "Pablo, apóstol, no por investidura ni mediación humanas, sino por Jesucristo y por Dios Padre, que lo levantó de entre los muertos; junto todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia", tenemos que entender que dicha epístola fue dirigida específicamente a los cristianos de Galacia, es decir, a la Galacia de aquel tiempo, no a nosotros que vivimos hoy. Es cierto que por extensión podríamos decir que sus principios nos aplican a nosotros, pero no nos aplica todo su contenido necesariamente. Depende de las variables implicadas. Por eso, para entender, hay que discernir el contexto implicado  cómo era la idiosincrasia de los Gálatas.

Y si nos remontáramos a los tiempos de Moisés, leeríamos Éxodo 19:5-6: "Si ahora ustedes me son del todo obedientes, y cumplen mi pacto, serán mi propiedad exclusiva entre todas las naciones. Aunque toda la tierra me pertenece, ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. Comunícales todo esto a los israelitas.” 

Observa con cuidado a quiénes se dirigió Dios mediante Moisés. ¿Acaso fue a toda la humanidad? ¿O más bien a una nación en particular y en un tiempo en particular? Si prestas atención a lo que dice el texto: 'Comunica esto a los israelitas'. No está dirigiéndose a toda la humanidad

Otros pasajes nos ayudan a ver el contexto desde una perspectiva correcta, como, por ejemplo, Salmos 147: 19-20, que dice: "Él ha revelado su palabra a Jacob, y sus leyes y decretos a Israel. Esto no lo ha hecho con ninguna otra nación, una que no ha conocido sus decretos. ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!". 

Está claro que la Ley de Moisés fue entregada a Israel. Porque dice bien claro: "A ninguna otra nación". Quien afirme que Moisés dio la Ley de Mandamientos a toda la humanidad, está saliéndose de contexto, está yendo más allá de lo que autorizan las Escrituras. (1 Corintios 4:6)

La expresión "si" se conoce en lingüística como "si" condicional, una "conjunción que denota suposición en virtud de la cual un concepto se condiciona a otro". Es decir, requiere que se verifique el cumplimiento del requisito. 

El pacto citado en el párrafo anterior se refería a un acuerdo que Dios basó en la condición de que los israelitas obedecieran su Ley de Mandamientos. No era un pacto incondicional. Las cláusulas "serán mi propiedad exclusiva entre todas las naciones" y "serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa" demuestran que aún no lo eran formalmente. 

La aprobación del Padre siempre dependió de "si ustedes son obedientes", sin importar el tipo de acuerdo, el tiempo o el lugar. Una cosa dependía de la otra. Su bendición dependía de la obediencia. Es exactamente la misma condición que les impuso a Adán y Eva. Dios siempre ha condicionado su aprobación a nuestra obediencia. (Mateo 12:31-32)

Jesús y sus apóstoles también usaron el "sí" condicional en diferentes ocasiones. (Mateo 6:14-15; Juan 13:35; 14:14; 15:14; 2 Tesalonicenses 3:14)

El profeta Jeremías explicó detalladamente que los israelitas no cumplieron su parte del pacto y por tanto lo dejaron sin efecto. Por eso profetizó: "Vienen días —afirma el Señor— en que celebraré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y con la tribu de Judá. No será un pacto como el que hice con sus antepasados el día en que los tomé de la mano y los saqué de Egipto, ya que ellos lo quebrantaron a pesar de que yo era su esposo —afirma el Señor—. Éste es el pacto que después de aquel tiempo haré con el pueblo de Israel —afirma el Señor—: Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo". (Jeremías 31:31-33) 

Y el apóstol Pablo, citando textualmente a Jeremías, recalcó el punto recordando que Israel no cumplió con su parte del pacto: "Efectivamente, si ese primer pacto hubiera sido perfecto, no se habría hecho lugar para un segundo pacto. Pero Dios, reprochándoles sus defectos, dijo: 'Vienen días —dice el Señor—, en que haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No será un pacto como el que hice con sus antepasados el día en que los tomé de la mano y los saqué de Egipto, ya que ellos no permanecieron fieles a mi pacto, y por eso los abandoné —dice el Señor—". (Hebreos 8:7-9) 

Está clarísimo que Pablo citó a Jeremías. No estaba interpretando nada caprichosamente. Según Jeremías, el pueblo de Israel no había cumplido con la parte del pacto que Dios había celebrado con ellos en el Monte Sinaí con la mediación de Moisés. 

Por lo tanto, Dios resolvió [o dio por terminado o concluido] el pacto con ellos, dejando sin efecto todas sus cláusulas. Cualquiera que diga que el pacto de la Ley sigue vigente, con su condición de pagar un diezmo, sacrificar animales, guardar un día de descanso o seguir cualquier otro ritual, está excediéndose. Con el asesinato de su Hijo, Dios mismo dio por terminado aquel pacto. (Daniel 9:26-27)

Sin embargo, el registro que dejaron los apóstoles y primeros cristianos, el cual se conservó en el Canon de las Escrituras, muestra que los principios de la Biblia seguirían vigentes, especialmente los que vienen desde los tiempos de Noé y antes, pero no las cláusulas legales en forma de mandato del primer pacto, la Ley de Moisés.

A partir del sacrificio de Jesús, los cristianos quedaron bajo la ley del Cristo y bajo un nuevo pacto, no bajo la ley entregada a Moisés, es decir, el pacto previo. Por eso Pablo dijo: "Aquellos de entre ustedes que traten de ser justificados por la ley [de Moisés], han roto con Cristo; han caído de su gracia". (Gálatas 5:4) El pacto anterior solo se mantuvo vigente mientras estuvo vivo el Mesías en la tierra. (Lucas 22:19-20) Pero, como lo aclara Daniel el profeta,  la muerte sacrificatoria del Mesías selló el nuevo pacto, anunciado siglos atrás por Jeremías. (Daniel 9:27)

Por ejemplo, la ley de mandamientos decía: "No robes", "no cometes adulterio", "no mates" y "no codicies", pero los cristianos no obedecemos esos principios porque estén escritos en la ley de mandamientos dados a Israel, sino porque el amor de Cristo nos impulsa desde el corazón a no hacer nada que perjudique a nuestro prójimo. 

Romanos 13:9-10 dice: "Porque el mandamiento que dice: 'No cometas adulterio', 'No mates', 'No robes', 'No codicies', y todos los demás mandamientos, se resumen en este precepto: 'Ama a tu prójimo como a ti mismo.' El amor no perjudica al prójimo. Así que el amor es el cumplimiento de la ley".

Por lo tanto, una persona estudiosa no debe confundir los mandamientos que se dieron a Israel en el monte Sinaí, con los mandamientos dados por Jesucristo a los cristianos la noche de la última Pascua que celebró con sus apóstoles. "Les doy este nuevo mandamiento: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. De este modo todos sabrán que ustedes son mis discípulos, si se aman los unos a los otros. (Juan 13:34-35) 

Aunque los principios son exactamente los mismos, se dieron en contextos diferentes, con condiciones diferentes, con un mediador diferente y con una esperanza diferente.

¿Notaste cuál sería la clave para identificar a los cristianos de verdad? "Si se aman los unos a los otros". No sería su habilidad en oratoria, no sería su contribución a la comunidad mediante la creación de hospitales, asilos o restaurantes gratuitos, no sería por curar a los enfermos, no sería por darles un techo para vivir, no sería por el tamaño de su organización, no sería por alcanzar los primeros lugares en las encuestas ni porque tuvieran un programa en la televisión. 

¡Se les identificaría por mostrarse "amor entre sí"! Eso significaría que no habría ni un solo cristiano envuelto en la guerra, en peleas pandilleras, en levantamientos ni revueltas. Si buscas cristianos de verdad, no los encontrarás entre gente que pelea, odia o compite agresivamente contra su prójimo. 

Por tanto, aunque hay quienes dicen que el Dios del Antiguo Testamento es cruel, hemos visto que tal concepto no se ajusta a la verdad ni al contexto. Solo demuestra que uno no ha entendido lo que leyó. Dios no cambia. Es perfecto. Es el mismo hoy y siempre. (Malaquías 3:6)

Por ejemplo, si un niño de 5 años comienza a ser víctima de bullying en la escuela, ¿qué deberían hacer sus padres? ¿Quedarse a su lado durante las clases? ¿Contarle al maestro lo que esta sucediendo? ¿Hablar con los padres de los niños implicados? ¿Darle clases de kung fu? ¿Darle un cuchillo y enseñarle a usarlo? ¿Contratar un guardaespaldas que lo siga a todas partes? ¿Tomar la justicia en las propias manos y darle una paliza al abusón? ¿Denunciarlo a la policía? ¿Filmarlo y hablar con el noticiero de la noche? 

Son muchas las opciones que pueden venir a la mente. Pero hay algo innegable: De todas maneras hay que hacer algo al respecto, y tiene que ser efectivo a fin de que no vuelva a ocurrir, ¿verdad? Lógicamente, sea cual sea la decisión, habrá consecuencias desagradables.

Ahora bien, ¿de qué dependerá la decisión? Generalmente, dependerá del grado del abuso, la clase de persona que es el abusador y la condición y circunstancias de la víctima. Si la agresión es muy grande, tal vez sería apropiado denunciarlo a la policía. Pero si es demasiado grave, tal vez sus padres, indignados, pierdan el control, tomen al toro por las astas y le den una paliza al abusón, y de ser necesario, a sus padres. No decimos que eso sea correcto, sino que la indignación y la opresión pueden hacer pensar a los padres que están justificados a intervenir de cualquier forma con tal de frenar el abuso, por amor a sus hijos.

Algo parecido sucedió una vez, al cabo de cientos de años de cruel esclavitud, cuando Israel salió de Egipto. Eran hombres, ancianos, mujeres y niños de todas las edades, llevando sus ovejas y enseres. Debían atravesar un enorme desierto lleno de dificultades. No era un pueblo agresivo ni preparado para la guerra. ¡Habían sido esclavizados y maltratados!

De repente, creyendo que llegaban para saquearlo todo, guerreros formidables de los pueblos que estaban en su camino salieron a su encuentro con el fin de arrasar con ellos y no darles ninguna oportunidad de tomar agua de sus pozos ni alimento de sus campos. Entonces, indefensos, suplicaron que solo los dejaran pasar de largo, y que si alguien bebía agua de algún pozo o tomaba algún fruto del campo, estaban dispuestos a pagar por ello. Pero no quisieron. En cambio, los atacaron inmediatamente y sin piedad. ¿Te parece injusto que Dios les permitiera defenderse y vencerlos?

Muchos dirían que se trataba de un genocidio injustificado. Pero, pensándolo bien, ¿quién decide adónde y por dónde debe ir el pueblo de Dios? ¿Un grupo de hombres armados que no sienten compasión ni contemplación alguna, que viven, precisamente, en una porción de tierra donde Dios les ha concedido vivir?

¡Dios es Dios! ¡Es el Creador de los cielos y la tierra! Nosotros no podemos forzar su mano y decirle lo que debería hacer. Si él juzga por conveniente desalojar a alguien de su propiedad por haberse comportado de manera desagradecida, ¿quién puede cuestionar sus actos? (Job 9:12; (Daniel 4:35)

Por ejemplo, según las leyes humanas, cualquier financiera tiene derecho de embargar y desalojar a inquilinos que no están honrando su deuda. Cualquier propietario de una casa tiene el derecho de enjuiciar y desalojar a inquilinos que demostraron que la están echando a perder, o si se les ha vencido el contrato de alquiler y no quieren irse. 

Por la misma razón, en tiempos antiguos la tierra se había corrompido a grado extremo debido a costumbres satánicas que ofendían a Dios. Sodoma y Gomorra y las ciudades cercanas fueron solo un pequeño ejemplo de cómo eran algunas de aquellas naciones. Levítico, capítulo 18, contiene una muestra pequeña de todo lo que acostumbraban hacer aquellos pueblos, contrario a la voluntad del propietario de la tierra, es decir, el Creador.

Por eso, en su gran amor, y viendo que no había otra alternativa, Dios les permitió defenderse y ganar sus batallas. No fue un acto de crueldad, sino de proteger a hombres, ancianos, mujeres y niños indefensos que estaban a punto de ser exterminados en medio del desierto en un acto de abuso sin paralelo, ¡un verdadero genocidio de aproximadamente tres millones de personas! No eran decenas de miles ni cientos de miles. Los que salieron de Egipto fueron millones. Por eso, antes de apresurarnos a juzgar cualquier relato de la Biblia, es necesario leer el contexto para entender cabalmente las cuestiones implicadas.

Lógicamente, como la Biblia es franca, también registró los errores garrafales que su pueblo cometió a lo largo de los milenios. Sus escritores no se retrajeron de mostrar abiertamente todas las atrocidades que cometieron algunos de ellos debido al pecado y a la influencia satánica que, como en toda cultura, se infiltraba subrepticiamente. 

En ningún caso podemos culpar a Dios por los errores de su pueblo. Él cumplió dándoles instrucciones que los librarían del peligro, pero ellos mismos debieron obrar en armonía con estas. No se puede culpar al fabricante de un automóvil si su propietario le da un uso inapropiado, pasando por alto sus instrucciones. Si no le puso el combustible apropiado, o no verificó el cambio de aceite, o atravesó una avenida sin detenerse en la luz roja, ¿a quién debemos responsabilizar? ¿Al fabricante?

En los tiempos de Jesús muchos líderes religiosos llegaron al punto de difamar a Jesús esparciendo el rumor de que él no era nada más que un enviado de Satanás, y que por eso hacía milagros extraordinarios. Lo tildaron de borracho, glotón, blasfemo y amigo de pecadores, rameras y recaudadores de impuestos. ¿Estás de acuerdo en que Jesús cuadraba con el perfil de un borracho glotón o todo lo que decían ellos? Seguramente no, porque leíste los evangelios y conociste su vida y obra.

Juzgar negativamente al Dios de la Biblia, a su profeta principal Jesús de Nazareth, a Moisés o a cualquiera de los profetas sin haber analizado a fondo los asuntos, es precisamente la razón por la que Jesús dijo: "Padre justo, el mundo no te conoce" y "Ustedes andan equivocados porque desconocen las Escrituras y el poder de Dios." (Juan 17:25; 22:29) ¿A quienes dirigió esas palabras? ¡A los saduceos! Un grupo de líderes religiosos que decían estar muy familiarizados con la Biblia. (Juan 7:28-29; Hechos de los Apóstoles 7:51-53)

Por la misma razón, si te familiarizas bien con toda la Biblia, llegarás a la misma conclusión respecto al Dios del Antiguo Testamento. Verás que no se trata de otro Dios, sino del mismo. (Malaquías 3:6), y que no existe tal cosa como "Antiguo" y "Nuevo" Testamento, sino que la Biblia es un solo libro, que contiene muchos pactos o testamentos. 

Te darás cuenta de que nunca fue un Dios cruel, sino que simplemente les advirtió lo bueno y lo malo, permitió que las cosas siguieran su curso y dejó que les sobrevinieran las consecuencias. (Proverbios 24:29) ¿No es bien conocido que a la mayoría de las personas les gusta hacer todo lo que les provoca sin que les sobrevengan malas consecuencias?

Por ilustrarlo, muchos toman un autobús temprano por la mañana y se encomiendan a Dios rogando que el conductor se apresure a fin de llegar puntualmente al trabajo. Entonces, si el conductor fuerza el motor como un loco, todos se mantienen callados, rezando para no llegar tarde al trabajo. Y si llegan a tiempo, se sienten contentos y agradecidos por haber llegado tan rápido. 

Pero si ocurre un accidente grave, seguramente gritarán: "¡¡El conductor estaba corriendo, haciendo carreras con otro ómnibus, no hizo caso de la luz roja en el cruce de varias avenidas!! ¡¡Corría como un loco!! ¡¡Todos estábamos con miedo de estrellarnos!!". Sí, claro, estaban temblando de miedo de estrellarse, pero se quedaron callados cuando rogaban que pudieran llegar a tiempo a la oficina como de costumbre. La gente cree lo que le conviene, y se arrima al árbol que mejor sombra le ofrezca.

Si ese es el punto de vista desde el cual alguien lee la Biblia, sin duda no entenderá nada. Se desorientará y perderá todo el beneficio que podría obtener con una lectura bien enfocada.

Leer por leer no beneficia a nadie

Por ejemplo, si leemos un libro de dietas, no nos servirá de nada, aunque lo leamos de tapa a tapa, a menos que pongamos en práctica lo que recomienda y sigamos todas las pautas y ejercicios para subir o bajar de peso, según sea el caso. Con respecto a la Biblia, no se trata de subir ni bajar de peso, sino de alcanzar objetivos mucho más importantes.

Jesús mencionó varios de estos objetivos en el Sermón del Monte resumiéndolos de modo que fueran fáciles de recordar y de pedirlos a Dios en oración. Dijo: "Ustedes deben orar así: 'Padre nuestro que estás en el cielo, 1) santificado sea tu nombre, 2) venga tu reino, 3) hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. 4) Danos hoy nuestro pan cotidiano. 5) Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno'.'' (Mateo 6:9-13)

Claramente dice que las oraciones deben dirigirse al Padre, y que lo primero que uno debe tener presente es la santificación del nombre de Dios. También uno debe pedir que se ponga fin a la maldad mediante la intervención del Reino. Después puede expresar lo que necesita para el día a día. Finalmente, debe manifestar un deseo sincero de desterrar del corazón cualquier rencor que haya abrigado, y seguir pidiendo fortaleza para enfrentar con éxito las pruebas y tentaciones. (Efesios 6:10-11)

Ahora bien, a pesar de que Jesús vino a mostrarnos el camino a la verdadera libertad, siempre fue cauto al compartir sus conocimientos con personas que manifestaban malas intenciones al preguntar. De hecho, en algunos casos ni siquiera les respondía. (Juan 8:32; Juan 14:6; Juan 10:10; Mateo 11:28-29; Mateo 27:12-14)

Jesús dedicó la mayor parte de su tiempo a instruir a las personas sinceras, aunque tuvieran serias dudas, porque reconocía que el Diablo cegaba a las personas con agnotología. (Efesios 4:4) Contestaba sus preguntas e inquietudes porque percibía que realmente querían saber más acerca de Dios y del Camino que él les proponía y que estaban esforzándose por estrechar su relación con su Padre. (Mateo 11:27; Juan 17)

Por eso, las preguntas y respuestas que hallarás en este blog se basan en cuatro aspectos importantes: Se apegan a lo que dice la Biblia y al razonamiento sano. Se explican ampliamente, aunque buscando concisión. Son oportunas y estimulan la espiritualidad, no la emotividad.

1. Apego a lo que dice la Biblia y a lo que dicta el razonamiento sano

Para los cristianos, la Biblia es la autoridad final, no el razonamiento humano. (1 Tesalonicenses 2:13) Sin embargo, aunque no cuestionan la inspiración divina que hay tras su escritura y conservación, no de manera dogmática, sino por haber corroborado todo hasta la saciedad, creen que Dios quiere que empleen el razonamiento, no las emociones, para entender su Palabra. (Salmos 12:6-7; Hechos de los Apóstoles 17:11) Por eso citan los pasajes pertinentes que respaldan lo que dicen. (1 Corintios 4:6) Y tal como hicieron Jesucristo, los apóstoles y todos los profetas, usan sus facultades de raciocinio para reflexionar, meditar, atar cabos y sacar conclusiones. (Daniel 9:2; Hechos de Apóstoles 17:11; Romanos 12:2)

2. Explicaciones amplias, pero buscando concisión

Los cristianos no sacrifican una explicación extensa solo por ser concisos, ni hacen una explicación extensa si pueden ser concisos. De hecho, aunque el apóstol Pablo sabía que era una gran responsabilidad seleccionar bien sus palabras al redactar sus cartas apostólicas, cierta vez creyó haber sido conciso, cuando en verdad había necesitado muchas palabras para explicar el punto. (Eclesiastés 12:10; Hebreos 13:22)

Por ejemplo, ante la pregunta: "¿Puede arrogarse un ser humano el derecho de hacer santo [o canonizar] a otro ser humano?", la respuesta es no. La Biblia dice claramente que ni siquiera Jesucristo puede arrogarse ese derecho. El único que puede nombrar santo a alguien es Dios. No se requiere más explicación. (Mateo 20:23; Romanos 8:33)

Ante la pregunta: "¿Son inmortales los ángeles?", la respuesta es no. La Biblia dice que la vida eterna es un don o regalo de Dios reservado solamente para quienes demuestran fe en Cristo. Los demonios son ángeles pecadores que no tienen fe en Cristo. De hecho, son enemigos de Cristo y la fuente del Anticristo. La Biblia dice claramente que el pago por el pecado es la muerte, no la vida. Precisamente, el propósito del Juicio Final es pagar al Diablo y a sus ángeles lo que les corresponde: Muerte. (Juan 12:31) Pero no podrían morir si fuesen inmortales. 

Además, segun la Biblia, el único inmortal que menciona al tiempo de la escritura de las cartas apostólicas fue Jesucristo resucitado, que por la gracia de Dios conferiría a los santos la misma condición de inmortales cuando resucitaran, en el día final. No creen necesario darle más vueltas a algo que está clarísimo. (Juan 6:39-40, 54; Juan 11:24; 1 Timoteo 6:15; Romanos 6:23; Apoc 12:7)

Ante la pregunta: "¿Habla la Biblia de una Diosa Madre?", la respuesta es simple: En ningún lugar de la Biblia se menciona a una Diosa Madre. Lo más parecido a esa expresión es "la diosa Astarté", en 1 Reyes 11:5, 33, "la reina de los cielos", en Jeremías 7:17-18, y "la gran diosa", en Hechos de los Apóstoles 19:27, 37. Pero en ningún caso se las menciona en conexión con la religión judía ni cristiana. De hecho, en una ocasión el apóstol Pablo predicó las buenas nuevas a ciertos adoradores de cierta diosa madre, pero ellos lo apedrearon salvajemente. (Hechos de los Apóstoles 14:15) 

Por otro lado, "la Jerusalén de arriba, nuestra madre", mencionada en Gálatas 4:21-31, no se refiere a ninguna diosa. El apóstol Pablo mismo especificó que su explicación en ese pasaje debía "interpretarse en sentido figurado", dejando muy en claro que estaba utilizando una parábola o ilustración. (Gálatas 4:26) Si el propio escritor dice que se trata de un lenguaje figurado, nadie debería ir más allá e interpretarlo de un modo literal. La Biblia es clara. (Isaías 44:6)

3. Oportunas

Cuando en este blog nos topamos con un tema de conversación interesante, armamos un artículo pertinente. No esperamos innecesariamente mucho tiempo para publicarlo. Pero tampoco nos apresuramos si no tenemos la respuesta. Nos tomamos todo el tiempo y el espacio necesario para completar la explicación. (Proverbios 15:28)  

4. Espiritualidad, no emotividad

Ninguna consideración de la Biblia cala muy profundo si uno no entiende la diferencia entre espiritualidad y emotividad. Algunas personas emotivas se dejan llevar por sermones impactantes, cargados de entusiasmo y discursos que desbordan de oratoria. Pero ¿llegan realmente a entender la Biblia en toda su amplitud? ¿O se han acostumbrado a apoyarse cómodamente -y a rajatabla- en lo que dice el pastor sin corroborar si lo que está diciendo concuerda con la Biblia? A la mayoría no les agrada hacer la tarea. Es más fácil y práctico dar por sentado que el pastor está diciendo la verdad. (2 Timoteo 3:7)

¿Qué entendemos por espiritualidad? Espiritualidad es la condición que resulta de conocer, entender y estrechar uno su relación con el Dios Todopoderoso, el Creador de los cielos y la tierra. Jesús vino al mundo para enseñarnos la verdadera espiritualidad, y sus apóstoles explicaron claramente cómo podíamos identificarla y cultivarla. (Gálatas 5:22-24; 2 Pedro 1:8) 

Si cierta información, doctrina, noción, costumbre, postura o tradición contradice la Biblia o de algún modo nos aleja del Dios verdadero y su Reino, no se trata de espiritualidad, por muy agradable o atractiva que parezca en sentido emocional. (1 Juan 4:1)
En el paraíso, Eva vio que el fruto del árbol era algo agradable para contemplar y muy deseable a la vista, pero terminó rompiendo relaciones con Dios. Perdió su espiritualidad, y con ello, todos los beneficios de seguir recibiendo la guía de Dios. Su mentalidad y comportamiento se corrompieron, aunque seguramente conservaron una apariencia atractiva. (2 Corintios 11:3) 

En el caso de Adán, tomó del fruto suponiendo que con ello se independizaría de su Creador, pero las consecuencias que estamos viendo en el mundo hoy constituyen la prueba más elocuente y pragmática de que la humanidad en conjunto se alejó de Dios y se rindió ante el pecado. (Romanos 7:14) Ni Adán ni Eva obraron rectamente. ¿Qué se podría esperar de la mayoría de sus descendientes?

Por lo tanto, aquí encontrarás respuestas interesantes basadas en las Santas Escrituras y en el razonamiento sano, oportuna y ampliamente explicadas, siempre procurando el desarrollo de tu relación con Dios. ¿Por qué no te das un tiempo para leer nuestros términos y condiciones antes de continuar examinando nuestros contenidos?
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*LECTURA. Comprensión e interpretación de un texto, que puede lograrse no solo con el sentido de la vista, sino del tacto, del oído o cualquier medio disponible.

¿QUIEN ES MERECEDOR?

 

En cierta ocasión, Jesús de Nazareth estaba explicando detalles relacionados con su mensaje acerca del reino de los cielos, comparando diferentes aspectos difíciles de entender con conceptos que fueran fáciles de entender.

Hizo algo semejante a lo que una madre amorosa hace naturalmente con su niño para ayudarlo a entender cosas que para él son nuevas o no tan fáciles de entender.

Un niño de corta edad podría confundir ciertos conceptos y terminar malinterpretando lo que le dijeron. Por ejemplo: "El nuevo reino" podría sonarle como: "El huevo reino" y deformar toda la enseñanza. Su imaginación volaría y tal vez después de un año pregunte: "Mami, ¿cuándo nos volveremos chiquitos?".

Su madre, confundida, quizá le preguntará: "¿Chiquitos? ¿Y para qué nos haríamos chiquitos?". El niño responde: "Para entrar al huevo". Más confundida, ella insiste: "¿Qué, huevo, mi amor?", a lo que su hijo contesta: "¡El huevo reino!". 

"¡Ah!", ahora ella comprende. Debido a un entendimiento limitado del idioma, cuando oyó: "nuevo reino", lo procesó a nivel infantil como "huevo reino", una palabra que le resultaba más familiar, y desde entonces esperó que todos se volvieran pequeñitos para entrar en el "huevo reino" donde todos serían felices.

Confusión vs. Claridad

Esa simple anécdota nos ayuda a comprender lo que Lucas escribió respecto a Jesús en el capítulo 8 de su evangelio, cuando dijo: "Pongan mucha atención: Al que tiene, se le dará más; pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que cree que tiene".

En ese capítulo se muestra que estuvo explicando la diferencia entre la claridad (la luz de la verdad) y la confusión (la oscuridad de la desinformación), para que no malinterpretaran sus palabras. ¿Y por qué era eso tan importante?

Porque al aprender la verdad acerca del reino, sus discípulos se sentirían motivados a profundizar en tal conocimiento y a compartir con otros la buena noticia del reino de Dios.

La claridad del entendimiento no solo dependería de Jesús, sino de aquellos que, por medio de prestar mucha atención, captaran la esencia del mensaje y siguieran cultivando cada vez más interés en el Reino.

A eso se refirió cuando dijo que 'al que tenía [entendimiento], se le daría más [entendimiento]; pero al que no tenía [entendimiento], se le opacaría o quitaría hasta el [entendimiento] que creía tener".

Por eso también Jesús dijo: "Pongan mucha atención", y también: "El que tenga oídos para oír, que oiga", es decir, que preste mucha atención a lo que oyen. Así fue como unos pusieron más interés, otros no; unos pusieron más atención, otros no.

Por eso sus discípulos le preguntaron cuál era el significado de la parábola, a lo que respondió: "A ustedes se les concede conocer los secretos del reino de Dios, pero a los demás solo les hablo con parábolas para que "miren, y no vean; y aunque oigan, no entiendan." ¿Se les concede?

No es que Jesús no quería que entendieran, sino que solo entenderían si ponían un interés más que superficial. Se refería a lo que dijo un poco después: "Ésto es lo que significa la parábola", y pasó a darles una explicacion:

"La semilla es el mensaje acerca del reino de Dios. Las que están junto al camino son los que oyen, pero el diablo les quita el mensaje del corazón, para que no crean y se salven.

"Las semillas que caen sobre las piedras son los que reciben el mensaje con entusiasmo, pero no tienen raíz. Creen por un tiempo, pero terminan desanimándose.

"Las semillas que cayeron entre las espinas son los que oyen, pero, con el correr del tiempo, las espinas (las preocupaciones de la vida, las riquezas y los placeres) los ahogan, y llega a madurar.

"Pero -termina diciendo- la semilla que cayó en buen terreno son los que oyen la palabra con un corazón noble y bueno, y la retienen; y debido a que perseveran, producen fruto."

Un corazón noble y bueno

Ese era el meollo de su parábola, el secreto y la diferencia que dividiría a las personas entre las que recibirían más [entendimiento] y las que finalmente terminarían apartándose y, por tanto, no recibirían más [entendimiento]. Es decir, olvidarían incluso lo poco que hubieran alcanzado entender.

Los merecedores serían los que apreciarían la palabra con un corazón noble y bueno, la conservarían y, debido a que perseverarían en su interés, producirían fruto, es decir, continuarían aprendiendo la verdad acerca del reino, se sentirían motivados a profundizar en tal conocimiento y compartirían con otros el mensaje del reino de Dios."

Era una cuestión de salir de la confusión mediante la aclaración o iluminación del entendimiento cada vez más profundo de las Escrituras, según el principio declarado en el libro de Proverbios, capítulo 4, versículos 18 y 19: "El camino de los justos se asemeja a la aurora, cuyo esplendor va en aumento, poco a poco, hasta que el día alcanza su plenitud. En cambio, el camino de los malos es como la oscuridad, ¡que ni siquiera se dan cuenta de con qué tropiezan!".

Jesús entendía muy bien ese principio. Sabía que su mensaje solo calaría en corazones nobles y buenos, en quienes tuvieran oidos que prestarían atencion, conservarían su palabra y no perderian el entusiasmo por recibir más.

Como dijo Jesús:  'al que tiene [entendimiento], se le dará más [entendimiento]; pero al que no tiene [entendimiento], se le quitará hasta el [entendimiento] que cree tener".

A la búsqueda de merecedores

Entre otras instrucciones que Jesús dio a sus discípulos, dijo: "En cualquier pueblo o aldea donde entren, busquen a quien merezca recibirlos, y quédense en su casa hasta que se vayan de ese lugar. Cuando entren, deséenle paz. Si lo merece, que la paz de ustedes entre allí; y si no lo merece, la paz se irá con ustedes a otra parte". (Mateo 10:11-13)

¿Quienes serían merecedores?

No dependía de Jesús, sino de la actitud del recipiente del mensaje: Escuchar atentamente con un corazón noble que no perdiera el entusiasmo, aun en medio de las pruebas.

Recordemos que Jesús previó que el Diablo robaría el mensaje del corazón de algunos, que otros recibirían el mensaje con entusiasmo, pero terminarían desanimándose, otros no madurarian por ahogarse en preocupaciones y por el dinero y los placeres.

Pero sabia que habría quienes oirían su palabra con un buen corazón y darían fruto. Esos eran los "merecedores".

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Nada

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La creatividad y la capacidad de inventar cosas, procedimientos y toda clase de novelas es una prueba evidente de la versatilidad del pensamiento.

Pensar tonterías es parte de la naturaleza. Aprendemos por estudio y experiencia, por éxitos y fracasos. De hecho, es simplemente uno de los usos que damos al pensamiento.

Si no fantaseáramos, nadie inventaría cosas. Pero a veces una fantasía podría salirse de control y generar ideas incongruentes, es decir, que no guardan ninguna conexión con la utilidad. 

Soñar es gratis, y a veces los sueños activan una línea de pensamiento que conduce a la solución de un problema o a la creación de un nuevo recurso o procedimiento que facilita nuestra vida. 

Tomás Alva Edison soñaba con el foco de luz incandescente hasta que después de unas mil pruebas logró su meta. ¿Valió la pena? ¡Ciertamente! Su fantasía se hizo realidad, o mejor dicho, hizo realidad su fantasía.

¿Qué ves en la figura de arriba, al comienzo de este artículo? ¡Nada! Porque no hay nada. Es así de simple. La "nada" es inexistente. Ni siquiera deberíamos decir que "es" inexistente. Es un absurdo afirmar que la nada es algo, porque no lo es.

Por ejemplo, hay quienes afirman que la Biblia dice que Dios creó el universo a partir de la nada. Pero ¿realmente dice eso la Biblia? ¿Podrían mostrar en qué lugar de la Biblia dice eso?

La energía puede transformarse en materia, y viceversa. La materia puede convertirse en energía. Podemos quemar por completo un trozo de madera, sin embargo ¿podríamos hacer un trozo de madera juntando un puñado de cenizas?

El universo no fue creado de la nada, tampoco la nada del universo, porque la nada no existe, nunca existió ni nunca existirá. Podemos "afirmar" que cuando destruimos o quemamos algo estamos convirtiéndolo en nada, es decir, desapareciéndolo, pero es solo un decir. Es solo en el sentido de que dejó de ser lo que era, que dejó de existir como tal. La verdad es que se convirtió en un montón de escombros o cenizas.

Dios, el Creador, siempre ha existido. Por tanto, nunca hubo nada. Cuando Adán y Eva murieron, regresaron a su condición previa, al polvo o a la tierra. Dejaron de vivir y de existir como seres humanos. La Palabra de Dios dice que se convirtieron en polvo. Pero, por decirlo de manera retórica, quedaron en nada. Lo que ocurrió fue que regresaron al polvo, donde estuvieron sus componentes básicos: la tierra. No regresaron a la nada. Eso es lo que realmente dice la Biblia.

Cuando se refiere a la destrucción de Sodoma y Gomorra, a la destrucción que trajo el Diluvio o a la destrucción de los guerreros egipcios del tiempo de Moisés, que murieron bajo el mar, igualmente volvieron al polvo, a la tierra. (Éxodo 14:13). Se puede decir que al regresar al polvo se convirtieron en "nada", pero solo en un sentido retórico porque la realidad fue que fueron a la tumba.

Por lo tanto, la "nada" es nada, es inexistente. ¡Ni siquiera deberíamos decir que "es" inexistente! Es un absurdo afirmar que la nada es algo, porque no lo es.

Y es un absurdo afirmar que después del límite del universo no hay nada. Primero porque ningún ser humano ha comprobado lo que hay más allá de los límites del universo, y segundo porque en ningún caso puede haber nada. Porque ya hemos agotado el significado de "nada". 

Si "nada" es "nada", no puede haber "nada". Porque la "nada" no existe. Forzosamente hay algo que no pueden ver ni entender los que piensan que la "nada" es igual a "algo".

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Adónde apunta la evidencia

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Una huella digital en la escena de un crimen basta para situar a una persona en el lugar de los hechos. Pero no siempre basta para determinar su culpabilidad. A veces, un juicio justo requiere más.

La flagrancia suele ser suficiente para llevar directamente a una deducción contundente. Pero cuando todas las flechas apuntan hacia el mismo punto, incluida la flagrancia, ¿aplicaría conceder el beneficio de la duda?

En la Biblia leemos que Santiago razonó que era imposible que saliera algo dulce y amargo de la misma fuente o de la misma abertura, y que tampoco salieran aceitunas de una higuera, o higos de una vid, conectando su razonamiento con la verdadera sabiduría. (Santiago 3:11-13)

Muchos todavía dudan de que Dios sea el diseñador y creador de los extraordinarios y bellos parajes que cautivan el alma, que hacen que todos deseen vivir en ellos. Pero ¿acaso tienen dudas de quiénes son los responsables del calentamiento global, del desequilibrio en el concepto de justicia, de la contaminación de los ríos y mares, y de llevar a la humanidad a la autodestruccion? 

Es fácil decir que Dios no existe. Pero ¿acaso es muy difícil reconocer quién ha hecho tanto daño a su creación? Sin lugar a dudas, y por decirlo ilustrativamente, hay, como si fuera, huellas digitales, rastros de ADN y hasta flagrancia de actos inhumanos en todas partes. Y todas las flechas apuntan a un solo lugar, y no es a Dios.

Jesucristo lo dejó muy claro cuando reaccionó ante el encomio que recibió de uno que lo llamó "buen Señor", cuando se acercó a él para preguntarle acerca de la salvación eterna. Jesús le dijo: "Nadie es bueno. Solo Dios". (Marcos 10:18)

Por lo tanto, ¿qué podemos deducir al meditar en las figuras de arriba? ¿Todavía nos quedaría alguna duda de la certeza de la respuesta que dio Jesús? ¿Quién es responsable del fruto que produce el odio, de toda clase de maldad y de la contaminacion que está llevando al mundo a su autodestruccion? ¿Dios?

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¿Ganamos o perdemos todo?

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Algunos suelen pensar en el concepto pragmático de Blaise Pascal sobre su creencia en Dios, "Si ganas, lo ganas todo; pero si pierdes, no pierdes nada". Pero ¿es verdad? Si lo piensas, es un dicho que puede ser fácilmente mal interpretado desde un punto de vista pragmático.

El pragmatismo se basa en una evaluación de resultados. Ganar o perder son conceptos que dependen de muchas variables. Una es que se basa en la perspectiva de quien hace el esfuerzo de ganar, y otra, en que haya cumplido su objetivo.

Evaluar un éxito o fracaso antes de tiempo es algo relativo, y no depende del punto de vista de un observador casual, sino de quien persigue el objetivo. Porque lo que para uno es un éxito, para otro podría significar un rotundo fracaso, o viceversa.

Cuando Pascal acuñó aquel dicho pensó que alcanzar el Cielo significaría un premio para los creyentes, y que irse al infierno, un castigo para los incrédulos, denotando con ello que no tenía una idea muy clara de lo que implicaba creer en dichos conceptos.

Para empezar, se basó en afirmaciones dogmáticas y tradicionales que imperaban como un paradigma en su tiempo, pero que no se ajustaban al contexto de las Santas Escrituras. 

Por otro lado, tengamos en cuenta que Pascal no pasó a la historia por simplemente llamarse "Blaise Pascal" ni porque dijo esto o aquello, sino por su obra. Fue porque el mundo evaluó pragmáticamente su contribución al campo científico. No obtuvo reconocimiento principalmente por las cosas que dijo, algunas de las cuales, como hemos visto, se basaron en dogmas. Fue encomiado, y sigue siéndolo, por sus hechos, no solo por sus palabras. La honra por sus interesantes frases fue un efecto colateral.

Jesucristo dijo: "En cualquier caso, la sabiduría queda demostrada por sus resultados” (Mateo 11:16-19). De modo que para evaluar, reconocer o premiar a alguien, no basta con lo que dice. Hay que observar su obra, su extensión y trascendencia. ¿Construye o destruye? ¿Edifica o derriba? ¿Contribuye al progreso o al retraso? ¿Será cierto o falso?

Eso es precisamente lo que mencionó Pablo en su "Epístola a los Romanos", capítulo 1, versículos 19 y 20, al decir que se puede conocer a Dios observando y analizando su creación, que en sí misma no es solamente una evidencia innegable del más sofisticado diseño arquitectónico, sino un reflejo de su personalidad y propósito.

Tal como Pascal tuvo éxito y alcanzó un merecido reconocimuento por su despliegue del razonamiento, sabiduría, intuición y deducción, la sabiduría de Dios también se trasluce en su creación como una evidencia clara y segura, no solo de su existencia, sino del propósito que tuvo al diseñar el universo y los ecosistemas perfectamente equilibrados que sostendrían a la humanidad y al resto de sus criaturas.

Así como Pascal diseñó instintiva, deductiva y rudimentariamente la primera computadora digital, posteriormente otros científicos pudieron inventar equipos más avanzados gracias a la observación de su obra.

La creación nos instruye de la misma manera. Científicos procuran imitar diseños que se observan en la creación inventando cosas que nos facilitan la vida. ¿No deberíamos reconocer que dichos diseños también hacen merecedor de felicitaciones al que los ideó, y con ello, dejar de dudar de su existencia?

Pascal decía que "la grandeza del hombre proviene de conocer su miseria". Con mayor razón podríamos decir que, la grandeza del hombre consistiría en dejarse instruir por su magnifico Creador.

¿Acaso conociste cara a cara a Pascal? No. ¿Conociste  cara a cara a Dios? No. (Juan 1:18) Pero puedes ver sus obras, aceptarlas y usarlas como punto de partida para tus propias intuiciones, deducciones y razonamientos.

¿Realmente necesitarías ver a Pascal para reconocer su obra y felicitarlo por ella? Francamente, no. Igualmente, si no reconocemos la obra de Dios y, a través de ella su personalidad, lo perdemos todo.

De modo que no es cierto que, si no creemos en Dios, no perderemos nada. Esa es una deducción incorrecta, nada pragmática. Porque la creación da testimonio del éxito de Dios al haber diseñado el universo. Un mecanismo aparentemente perpetuo. En cambio, el maltrato que se ha dado a la Tierra es igualmente un testimonio pragmático de que la humanidad en general fracasó como administradora de los recursos naturales. 

¿Culparemos a Dios por los fracasos del hombre? Por lo contrario. En todas partes, en documentales y noticieros, se reconoce que el deterioro de los sistemas se debe en gran parte al abuso de muchas actividades humanas. No se oye que estén echándole la culpa a Dios (de hecho, no podrían, porque tendrían que admitir que existe).

Si culpáramos a Dios por nuestras desgracias, ¿a quién deberíamos honrar entonces por las maravillas que se ven en el universo? ¿Al hombre? Sabemos que el hombre no creó el universo, y que el universo no pudo diseñarse* a sí mismo, ¿verdad?

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*DISEÑAR significa trazar, delinear, proyectar, planear, concebir algo con un propósito, una facultad intelectual.

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¿Cuándo vendría el Cristo?

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¿Cuándo vendría el Cristo? Para responder tendríamos que reconocer que la venida de Cristo es parte de una jurisprudencia universal.

No sería breve, práctico ni necesario mencionar cuántas profecías contiene la Biblia ni tampoco trazar una línea de tiempo para el cumplimiento de cada una. Pero sí se pueden armar suficientes secciones del rompecabezas para responder la pregunta.

En este caso, averiguar cuándo vendría el Cristo podría llevar a una controversia respecto a los tiempos. Pero no se requiere un cálculo muy difícil. Solo es cuestión de pensar en un par de hechos concretos. 

Por ejemplo, aunque no concordáramos en una fecha para el tiempo de la primera destrucción del templo de Jerusalén, la historia y las Escrituras concuerdan en que templo existió y que posteriormente fue reconstruido. Ese es un detalle concreto e innegable. No es un dogma.

Igualmente, aunque no fijemos una fecha para el tiempo de la destrucción del segundo templo de Jerusalén, del cual hoy solo queda el Muro de las Lamentaciones, sabemos que dicho templo también existió y que hasta ahora no ha sido reconstruido. Ese es otro detalle a tener en cuenta.

De modo que hubo un primer templo que fue destruido por los babilonios y hubo un segundo templo [reconstruido] que fue sido destruido por los romanos. Ambos edificios existieron en épocas diferentes, y los dos fueron destruidos. Pero el primero fue reconstruido, el segundo no. 

¿Por qué no ha sido reconstruido todavía? ¿Arroja luz ese detalle para responder de algún modo la pregunta del título? Teniendo en cuenta lo mencionado más arriba, démonos un momento para leer con cuidado la profecía de Daniel, capítulo 9, versículos 24 al 27.

Allí leemos que el Cristo sería manifestado tiempo después de la reconstrucción de la ciudad de Jerusalén, lo que incluye el primer templo. Eso está claro. 

Pero inmediatamente después de escribir eso, Daniel profetizó que la ciudad junto con el templo reconstruido serían destruidos nuevamente. Eso también está claro, y las piedras del Muro de las Lamentaciones, en Israel, lo demuestran.

Por lo tanto, si lo leemos con mucha atención, encontraremos la respuesta que buscamos: El Cristo se manifestaría antes de la destrucción del segundo templo.

Además, los últimos versículos de la profecía indican lo que ocurriría después de la destrucción del segundo templo, y no fueron buenas noticias para el pueblo de Daniel. 

Hasta los últimos versículos del capítulo 9, Daniel no menciona una segunda reconstrucción del templo, sino que profetiza el destino tanto del templo como de la ciudad. Da a entender que la historia posterior del pueblo estaría marcada -o caracterizada- por guerras y dificultades hasta que llegara lo que él denominó "el fin".

No especificó "el fin" de qué. Pero es historia documentada que el templo de Jerusalén, es decir, el segundo templo, fue destruido por segunda y última vez en el año 70. 

Entonces, según las Sagradas Escrituras, ¿cuándo se manifestaría el Cristo? Es innegable que Daniel profetizó que el Cristo se manifestaría después de la reconstrucción del primer templo, pero antes de la segunda destrucción.

Según los evangelios, Jesús mismo profetizó la destrucción del [segundo] templo. Eso indica que el segundo templo estuvo en pie durante muchos años (Mateo 24:1-3; Lucas 21:5-6). Definitivamente, Jesús estaba al tanto de la profecía de Daniel. No estaba exagerando ni diciendo algo nuevo, ni contradiciendo las Escrituras.

Por eso era de entenderse que el Cristo no se manifestaría por primera vez al mundo después de la destrucción del [segundo] templo, sino antes. (Marcos 13:4, 10) 

El Apocalipsis, escrito por el apóstol Juan muchos años después de la destrucción del segundo templo, profetizó claramente que el Cristo no volvería solo, sino con sus poderosos ángeles, para juzgar y traer el fin. (Apocalipsis 22:16-21)

Según todas las versiones del Nuevo Testamento, la única manifestación del Cristo posterior a la destrucción del segundo templo, sería después de que sus discípulos hubieran terminado de predicar las buenas nuevas del Reino de Dios en todo el mundo. (Mateo 24:14; 28:19-20; Apocalipsis 11:17-18)

Por lo tanto, según se lee en las Santas Escrituras, la primera manifestación del Cristo sería entre la primera y la segunda destrucción del templo de Jerusalén, no para juzgar, sino para anunciar su Reino como la única solución viable para todos los problemas de la humanidad.

Pero en cuanto a su siguiente manifestación, según se lee en cualquier versión del Nuevo Testamento, vendría junto con sus poderosos ángeles, no para predicar, sino para juzgar y para separar a los que recibieran su desaprobación, a fin de dar paso libre al Reino de Dios. (Mateo 13:36-43; 25:31-46)

¿Cuál es la jurisprudencia? Nunca fue un secreto. Jesús dijo: "No hablo por mí mismo. Digo lo que mi Padre me mandó decir y cómo decirlo, y sabemos que su mandato da vida eterna. Así que solo les he transmitido lo que mi Padre me ordenó decir". (Juan 12:46-50)

Esas fueron palabras muy específicas y contundentes. También lo destacó durante su juicio, cuando el sumo sacerdote lo interrogó sobre sus discípulos y su enseñanza. Jesús le contestó: "Siempre hablé abiertamente y enseñé constantemente en lugares donde los judíos se reunían, tanto en sus sinagogas como en el Templo. No dije ningún secreto. ¿Por qué me preguntas? ¿Por qué no interrogas a los que escucharon mi enseñanza". Entonces, uno de los guardias le dio una bofetada, diciendo: "¡Así contestas al sumo sacerdote?". Jesús dijo: "Si respondí mal, demuestra qué dije mal. Pero si respondí bien, ¿por qué me pegas?". (Juan 18:19-21)

Solo es cuestión de leer los relatos completos para ver la jurisprudencia. No solo se trata del testimonio de Jesús ni de lo que dijo, sino de todo el contexto, es decir, desde el Génesis hasta la Ley, los Profetas y los sucesos de los últimos tiempos.

Por decirlo así, en todas las épocas la humanidad ha dejado sus huellas digitales en todo lo que ha hecho. No tiene más argumentos ni excusas para posponerlo. La jurisprudencia nunca estuvo en su mejor momento.

Jesús sabía que llegaría el tiempo señalado para que se cumpliera la segunda parte de la profecía de Isaías, capítulo 61, versículo 2. Pero por alguna razón no lo leyó por completo en la sinagoga de Nazaret el día que empezó su ministerio. (Lucas 4:18:19)

Por eso, la evidencia histórica nos obliga a aceptar dos hechos:

1) El templo de Jerusalén existió pero fue destruido en dos ocasiones;

2) La profecía de Daniel indica explícitamente que el Cristo se manifestaría físicamente entre las dos destrucciones, no antes ni después.

El Apocalipsis escrito por Juan dejó claro que la manifestación de Jesucristo al final de los tiempos señalados no solo sería para anunciar el Reino de Dios, sino para establecerlo. Y era de esperarse que dicho anuncio desataría la ira de sus enemigos (Apocalipsis 11:16-18; 16:13-21)

El resultado sería una Guerra Universal, llamada Armagedón. Jesús llevaría a cabo la ejecución de la justa sentencia de su Padre, desalojando por la fuerza a quienes usurparon Su soberanía y difamaron Su reputación. Se les terminaría el tiempo para usufructuar y depredar la Tierra y a la humanidad que Él creó con tanto cariño. (Génesis 3:15; Mateo 6:9-10; Lucas 13:3-5; 23-28)

Entonces, sin necesidad de ponernos de acuerdo en las fechas, ¿cuándo vendría el Cristo? La respuesta es: El hijo de Dios fue manifestado después de la destrucción del primer templo y antes de la destrucción del segundo templo. (1 Juan 3:8; 4:9) 

¿Se puede o no?

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¿"Misión imposible"? Muchas veces hemos oído decir que "nada es imposible", y son muy conocidas las frases del tipo "¡Sí, puedo!", que nos motivan a intentar todo lo que nos parece poco probable.

Pero si lo pensamos profundamente, hay una gran diferencia entre lo que es "imposible" y "aquello que es probable" o solamente "parece imposible". Tampoco resulta fácil entender todo lo que aparece a simple vista. 

Por ejemplo, la famosa secuencia y conjetura matemática que en 1937 propuso Lothar Collatz* fue lo suficientemente simple como para que casi cualquier persona la entienda y use, pero muy difícil de explicar en términos matemáticos. Puso en jaque a expertos de todas partes debido a su compleja pero lógica dinámica. 

Para realizar dicho análisis basta con saber sumar, multiplicar y dividir. No hay que ser un gran matemático. No obstante, desde 1937 el problema ha seguido resistiéndose ante todas las herramientas y técnicas de análisis conocidas. Sigue siendo un gran enigma y un misterio para los matemáticos. 

Hay quienes afirman que lo han resuelto, pero otros dicen que aún no ha sido posible. Hasta el tiempo de escribir este artículo, el consenso de expertos afirman que ninguno de ellos ha logrado descifrar por qué, a pesar de calcular cualquier cifra, siempre da el mismo resultado: "4, 2, 1".

Al igual que un rompecabezas o puzzle no se puede armar colocando las piezas en cualquier lugar que nos parezca, hay enigmas matemáticos que se cumplen aunque no entendamos del todo cómo puede ser posible.

Por ejemplo, si tenemos dudas respecto al cumplimiento de cierta profecía o cronología de la Biblia y las piezas no parecen encajar en su lugar, la propia Biblia acude con varias profecías paralelas que se traslapan, así como a acontecimientos históricos fáciles de corroborar, de manera que no queda lugar a ningún malentendido. 

Por ejemplo, ¿será posible que alguien viva sin riñones? ¿O sin estómago? Sí, bajo ciertas condiciones. Hay muchas partes del cuerpo sin las cuales podríamos seguir viviendo, ¡incluso con tan solo medio cerebro! Pero hay otras sin las cuales sería realmente imposible continuar con vida. Y también hay muchas cosas que en otros tiempos parecían imposibles y sin embargo llegaron a ser posibles con ingenio, motivación y recursos, cosas e ideas que en el pasado solo parecían juegos de niños.

Poco a poco se fueron materializando, a medida que científicos e ingenieros descubrían nuevas leyes físicas y compuestos químicos. Paulatinamente desarrollaron métodos y sistemas que las hicieron viables mejorando su perspectiva del mundo y del universo.

Por otro lado, también hay cosas que se quedan en el tintero, es decir, en la imaginación, en las películas y en los dibujos animados, cosas que son realmente inaplicables. El campo para la fantasía es tan inagotable que algunos fantasean con que algún día se podría materializar aquello que realmente es imposible.

Jesucristo dijo que sus discípulos podrían lograr cualquier cosa si ejercían fe. Y un ángel le dijo a la virgen María que nada de lo que Dios le prometiera sería imposible. (Lucas 1:37) Y es verdad. De hecho, desde la antigüedad la Biblia se refiere vez tras vez a Dios como "el Todopoderoso".

Entonces, ¿por qué las Escrituras dicen que "Dios no puede mentir"? (Tito 1:2) Y hay muchas otras cosas que Dios no puede hacer: No puede ir contra sí mismo, no puede contradecirse, no puede destruir a su pueblo, no puede dejar de cumplir sus promesas, no puede hacer estupideces, no puede perdonar a quienes pecan contra el espíritu santo, no puede olvidar a sus leales, no puede jurar en falso, no puede maldecir al justo, no puede responder oraciones que no armonizan con su voluntad, no puede tentar a nadie con cosas malas, no puede bendecir a Satanás y no puede violar las leyes que Él mismo creó. (Santiago: 1:13)

Por ejemplo, por justicia Dios condena a quien habla contra la verdad, pero por amor puede extender misericordia y aceptar el ruego de un pecador. No necesariamente impedirá que le sobrevengan consecuencias por su error, pero le dará la oportunidad de enmendar su proceder, dándole la fuerza que necesita para encarar las consecuencias.

El título "Todopoderoso" aplica exclusivamente al Creador. Pero no significa que él actúe caprichosamente, como los dioses falsos de las mitologías, dogmas religiosos, leyendas, novelas y películas de Hollywood. Sus acciones orbitan en el contexto de su voluntad, dentro del marco de su propósito, en armonía con lo que es recto desde Su perfecto punto se vista, en concordancia con lo que verdaderamente es santo y en consonancia con la verdad. Dios siempre destaca la diferencia entre lo correcto e incorrecto.

Por ejemplo, cuando un automóvil de última generación sale de fábrica y lo exhiben en un showroom, todos exclaman embelesados debido a su diseño perfecto. Pero ¿acaso se les ocurriría usarlo para transportar pescado, cargar piedras y desmonte o para remolcar camiones? No. Nadie piensa eso. Sería absurdo; y ninguna carta de garantía ni compañía de seguros cubriría los daños por realizar semejante idiotez. No está dentro del propósito para el que fue diseñado.

Por la misma razón, no esperaríamos que unos recién casados lleguen a su cena de bodas en un camión que transporta pescado o desmonte. ¡Sería inconcebible! El camión no fue diseñado con ese propósito, ni a ningún novio sensato se le ocurriría impresionar así a su novia.

Cuando un médico se gradúa, no se alegra por poder matar a la gente, desmembrarla y negociar con sus partes como haría un carnicero, sino para curar, sanar y preservar la vida. Nadie estudia en la universidad para seguir la carrera de "Asesino", "Estafador" o "Pederasta".

En el contexto universal, cada planeta, cada asteroide, cada estrella, cada agujero negro, cada supernova, cada satélite, cada ley física, cada galaxia y cada supercúmulo galáctico tiene un lugar, una órbita, un periodo, un efecto y una sinergia. Los cuerpos celestes no están desparramados ni desvinculados unos de otros.

Lo mismo podemos decir de lo que hay en el cuerpo humano o dentro de una bacteria, en una molécula o en el interior de un átomo, etc. Cada cosa tiene un lugar y una función sincronizada con los demás elementos, y todos se desempeñan con impresionante armonía, produciendo efectos específicos. ¡No somos robots!

Los seres humanos tenemos una idiosincrasia así como conceptos de lo que significa nuestra coexistencia. Reaccionamos emocionalmente y también a través de nuestros sentidos, que nos impulsan a efectuar una infinidad de tareas. 

Nuestro sistema nervioso funciona sin detenerse desde el tiempo en que nos conciben nuestros padres hasta el tiempo en que morimos. En una vida promedio nuestro corazón habrá latido más de 100.000 veces diarias, pero se habrá detenido unos 0,5 segundos en cada latido, durante la diástole, que es cuando vuelve a llenarse de sangre, y durante unos 0,3 segundos en la sístole, que es cuando la bombea. Es un sistema perfecto.

¿Perfecto? ¿Acaso no se dice que somos imperfectos? Así es. Pero no se trata de una contradicción ni paradoja. La palabra "perfección" se refiere al máximo nivel que puede alcanzar una persona, obra, labor o producto, etc. 

Decimos que algo es perfecto cuando cumple el propósito para el que fue diseñado. Pero no significa que no pueda perfeccionarse, es decir, seguir desarrollando o mejorando a lo largo del tiempo.

Una cosa se considera perfecta cuando resulta eficaz dentro de cierto contexto, en un marco de circunstancias. Y sigue siendo perfecta a medida que desarrolla y es capaz de cumplir funciones añadidas. Entonces decimos que ha mejorado su desempeño o rendimiento. 

Perfección no significa estancamiento. Sin embargo, deja de considerarse como tal si ya no cumple su propósito. Por ejemplo, cuando un metal se fatiga, puede quebrarse. Llega al límite de su resistencia y dureza. No da más.

En el caso de Satanás, fue un ángel perfecto hasta el día en que dejó de cumplir el propósito para el cual fue creado, lo cual implicaba mantener en equilibrio sus aptitudes, cualidades y facultades. La Biblia aplicó ese concepto al rey de Tiro de la antigüedad. (Ezequiel 28:13-15)

Por lo tanto, no debemos suponer que la perfección sea estática o que no pueda perderse si ocurriera un descuido, deterioro o entropía. En el contexto universal todo tiene un objetivo, un tiempo y un lugar. Y lo mismo se puede decir en todos los planos de la vida, incluido el espiritual.

Tal como podemos entender mejor lo que significa la perfección, también podemos entender lo que significa ser Todopoderoso. Cuando nos preguntemos si algo es posible, recordemos que "probable" y "posible" no son términos intercambiables. Algo irrealizable para los seres humanos no tiene que ser imposible para Dios.

Recordemos que todo se puede dentro de un contexto, en un marco de circunstancias. Por ejemplo, aunque evidentemente el Diablo es un ángel poderoso, no es Todopoderoso. Su poder es limitado. Además, la Biblia explica que ningún pecador tendrá el don de la vida eterna. Por eso Satanás no podrá existir para siempre, por mucho que extienda su vida. Eso no va a ocurrir. (Romanos 6:23) 

La Biblia explica que, al tiempo señalado, será reprendido y restringido por un ángel más poderoso. (Apocalipsis 20:1-3, 7). De modo de la Palabra de Dios debe entenderse dentro del contexto de Dios. 

La "perfección", la "vida eterna", lo "posible", "imposible", "probable" e "improbable", "bueno", "malo", "correcto", "incorrecto", "natural", "innatural", "eternidad", "inmortalidad", "poderoso", "Todopoderoso" y cualquier otro concepto, ya sea de naturaleza física o metafísica debe discernirse y entenderse dentro de un contexto o marco universal, el cual se expone claramente en la Biblia, la Palabra de Dios. (Eclesiastés 3:11)

La Biblia no fue escrita para los ángeles ni en lenguaje de angeles; tampoco para los demonios, que viven en oscuridad espiritual. Fue inspirada para que los seres humanos se aparten del modelo que recibieron por herencia de Adán y Eva, se arrepientan y armonicen con el verdadero contexto de la vida. 

Con ese fin Jesucristo recibió toda la autoridad y poder para recuperar lo que se había perdido debido a la traición del Diablo. (Mateo 11:27-30; Lucas 19:10) 

Jesús fue comisionado y enviado a la tierra para abrir los ojos de los ciegos y ayudarles a ver las cosas ampliamente desde el contexto y punto de vista de su Padre, no desde el estrecho y confuso punto de vista del mundo. (1 Juan 5:19)

La conjetura de Collatz es muy interesante. Calcular cualquier cifra usando su fórmula siempre termina en 4, 2 y 1, y nadie ha descifrado por qué. Pero existe y funciona.

Por eso, la próxima vez que pienses en si algo se puede o no, recuerda que para Dios todas las cosas son posibles dentro de su voluntad y propósito eterno, el cual está relacionado con Jesucristo. (Efesios 1:7-10

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*Puedes consultar en Internet la "Conjetura de Collatz" en los vídeos de "Veritasium".

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La restauración de todas las cosas

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¿Qué es lo más imposible que se te puede ocurrir? ¿Regresar de la muerte? ¿Te quitó la guerra un ser amado? ¿Sufriste bajo la opresión de un mundo controlado por fuerzas que estaban más allá de tu poder? ¿Alguna vez deseaste morir, o quizás volver a abrazar a alguien que la muerte te quitó?

Pues esa fue la promesa que hizo Jesús a quienes pusieran su fe en su sacrificio: volver a ver a aquellos a quienes la muerte nos arrebató. Nos prometio ser felices, lo que significaba que nunca más sufriríamos por causa de la tristeza o la guerra. 

Y no solo fueron promesas. En varias ocasiones, de hecho devolvió la vida a quienes habían muerto. No los resucitó enviándolos al cielo. Los resucitó para que continuaran viviendo aquí en la tierra.  No fue un sueño. Realmente sucedió.

Pero hubo quienes no solo no creyeron, sino que dijeron que era un farsante, que todo eran montajes, y conspiraron para matarlo. (Juan 11:38-53) Pero pregúntate, ¿ quién quería ver muerta a toda la gente? ¿Dios o el Diablo? ¡El Diablo! Destruir siempre fue el pensamiento de Satanás. Él odia lo bueno y las cosas hermosas, y ha hecho sufrir a la humanidad para que todos odien a Dios. Incluso hizo todo lo posible por intimidar a Jesucristo. 

Pero Jesús no temía la muerte. Fue cauto al tratar con sus enemigos. Sabía que el Diablo estaba detrás de la conspiración que llevaría a su muerte de sacrificio. Pero ni Satanás ni la muerte tenían dominio sobre Jesús. (Juan 14:30; Romanos 6:9)

Aunque su Padre lo había facultado con poderes sobrehumanos, cuando llegó el momento de sacrificar su vida por la humanidad, Jesús permitió que lo arrestaran, enjuiciaran y condenaran a muerte. Fue un acto voluntario. Sabía que así tenía que ocurrir para poder regresar al cielo. (Daniel 9:26; Juan 10:17-18; 12:23-28)

La humanidad había descendido de los pecadores Adán y Eva, y habían condenado a muerte a todos. La única manera de rescatarlos o salvarlos era pagando el elevado precio que significaba. Jesús estuvo dispuesto a pagarlo. ¿En qué consistía? En no pecar y ser fiel a la verdad hasta en las peores condiciones. Y así ocurrió. 

Cuando sus enemigos lo sometieron a presión para que renegara de su integridad, se mantuvo firme en la verdad, lo cual le costó la vida. No estuvo dispuesto a transigir. Y no fue que Dios lo mandara matar, como han afirmado algunos, sino que tanto Jesús como su Padre sabían que las presiones del enemigo lo llevarían hasta el límite: la muerte. Y así ocurrió. Fue asesinado cobardemente.

Nosotros somos como un juguetito olvidado, oxidado y deteriorado. Pero el Padre tomó a su cargo una restauracion completa gracias al sacrificio de su Hijo Jesucristo. Eso hizo posible el establecimiento de su reino en el cielo, el cual llevaría a cabo su voluntad en la tierra. (Daniel 2:44; Mateo 6:9-10; Hechos de Apóstoles 3:21)

Si un simple hombre puede rescatar y restaurar un juguetito, ¡con cuánta más razón el Creador Todopoderoso del universo tiene la sabiduría y el poder para rescatar y restaurar a quienes se arrepienten sinceramente de sus pecados y ponen fe en Cristo!

Por eso, si piensas que llegaste a un punto en que crees que no vales nada, ya sea porque envejeciste, fuiste una mala persona o perdiste la motivación y los deseos de vivir, mira la figura de arriba y trata de meditar y reconocer el poder que tiene el Padre para rescatar y restaurar todas las cosas, ¡incluso devolver la vida a las personas que amas! 

Jesús no se resucitó a sí mismo. Al tiempo señalado, su Padre lo llamó y levantó a la vida, lo llevó al cielo y lo hizo rey, lejos de sus enemigos. Desde allí él volvería para juzgar a todos sobre la base de la justicia y la verdad. (Mateo 25:31-34; Hebreos 10:12-13)

¿Aprecias el sacrificio que hizo Jesús al permitir que lo arrestaran y condenaran a muerte? ¿Aprecias el sacrificio que hizo su Padre al permitir que le hicieran todo lo que le hicieron, a fin de pagar la deuda en la que incurrió nuestro padre Adán. (1 Corintios 15:45)

Si así es, entonces ¿qué crees que Jesús y su Padre esperan de ti? ¿Que te demores? No. Lo correcto sería obedecer y esforzarte por hacer tu parte en lo que tiene que ver con la restauracion de todas las cosas. 

La muerte no es un impedimento para Dios. Su promesa es que los muertos volverán a vivir, gracias al sacrificio de su amado hijo. Así que profundiza tu análisis de las Santas Escrituras. Tu fe en Cristo se cimentará, crecerá y dará fruto para la gloria del Padre.

Recuerda: Si un simple ser humano puede devolverle a un niño su juguetito totalmente restaurado, para Dios no hay nada imposible. El puede restaurar todas las cosas, incluso la vida de quienes murieron por culpa de los ataques de Satanás. Y todo lo hará al tiempo señalado mediante el reino del Hijo de su amor.
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Si quieres ver la restauración del VW, toca la foto. Si después quieres volver a este artículo, regresa un paso atrás.

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Mercedes-Benz AVTR

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El Mercedes-Benz VISION AVTR (también llamado "Avatar" porque sus diseñadores se inspiraron en la película "Avatar"), es un automóvil de lujo impresionante. 

En Internet puedes ver videos que explican sus asombrosos detalles. Desde cualquier ángulo, por fuera y por dentro, no deja de asombrar a cualquiera. No se asemeja a nada que se haya fabricado antes.

Entrando un poco al tema metafísico, se podría afirmar que lo más asombroso de todo es que se diseñó, fabricó, replicó y distribuyó a sí mismo y por casualidad. 

En realidad, nadie lo diseñó. Se diseñó a sí mismo mediante tecnología que no se ha dado a conocer. En el campo de la robótica se lo considera un producto más que impresionante. Supera todos los paradigmas de ingeniería que se conocen.

Es el primer caso que se conoce de un automóvil tan fuera de lo común. En el caso de otras marcas, que han recibido la intervención de la robótica, el modelo AVTR es único en su clase, principalmente porque se diseñó y fabricó a sí mismo.

Desde su concepción hasta el producto terminado, no hubo intervención de nadie. ¡Ni siquiera de Inteligencia Artificial! Los propietarios de la marca no salían de su asombro cuando descubrieron lo que había sucedido. ¡Ellos no sabían nada al respecto! ¿Cómo pudo suceder?

Resultó que primero fue una tabla de surf que se transformó en un skateboard que inundó las calles. Después apareció el scooter, que fue una sensación. Y de repente apareció el AVTR. ¡Asombroso!

¿Verdad que es absurdo creer que el AVTR se hizo a sí mismo por casualidad, y que se derivó desde una tabla de surf, pasando por etapas igualmente absurdas? Eso no pudo ser posible.

¡Qué alivio! Concordamos perfectamente en eso. Un automóvil no puede diseñarse ni construirse a sí mismo. Incluso la Inteligencia Artificial fue diseñada por el ser humano. Todo lo dicho en párrafos anteriores fue solo el producto de la imaginación. El AVTR existe. Fue hecho por Mercedes-Benz. Pero no se creó a sí mismo ni por casualidad.

La verdad es que jamás alguien ha visto ningún diseño simple o complejo de un producto que se haya inventado y fabricado a sí mismo, es decir, sin intervención inteligente. 

¡Ni siquiera una flecha, una silla ni una cuchara surgieron de la casualidad! Lo cierto es que el AVTR fue una creacion que tomó años de planificación e ingeniería del más alto nivel. 

Si alguien puede creerse el cuento de que el Mercedes-Benz VISION AVTR apareció por casualidad en la tierra, funcional y eficiente como ninguno, y que primigeniamente salió del mar en forma de tabla de surf, transformándose, después de miles de millones de años, en el AVTR, respetamos su manera de pensar. Pero no será fácil convencernos.

¿Qué se necesitaría para convencernos? Nada. Porque es imposible. Ese argumento sólo puede elucubrarse en el campo de la fantasía. Un automóvil no puede concebirse, diseñarse ni fabricarse a sí mismo.

Ninguna máquina compleja, funcional y eficiente puede ser producto de una casualidad ciega ni el resultado de que sus componentes, muchos de ellos tan sofisticados como el producto terminado, se hayan creado a sí mismos, y también por casualidad, ¿y que todas sus piezas se hayan juntado, también por casualidad, en el orden y el lugar perfecto?

Indiscutiblemente, el AVTR fue obra de la compañía Mercedes-Benz. Eso está claro y es la verdad. Sus diseñadores, ingenieros y constructores merecieron todo el crédito y la alabanza. Fueron más que elogiados.

Sabiendo eso, sería insultar a Mercedes-Benz si difundiéramos el rumor de que nadie hizo al AVTR, y que existen pruebas de que apareció por casualidad en la exhibición en la que se mostró a sí mismo por primera vez al mundo. Además, y esto es lo más importante: Nadie nos va a creer.

¿Captamos el punto, la cumbre de la metafísica? Ni el complejo universo del que formamos parte, ni la hermosa tierra en que vivimos, ni el  maravilloso cerebro del ser humano (y de todos los animales) pudieron surgir de la casualidad, la espontaneidad o la falta de propósito. ¡Alguien fue responsable de su diseño y fabricación, y ese Alguien merece todo el crédito y la alabanza!

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